Cortes de pelo: probalos en tu cara

Más de 100 cortes de pelo sobre tu propia selfie: bob, pixie, flequillo, capas, rodete y más. Decidí antes de sentarte en el sillón de la peluquería.

Un corte se decide en un minuto y se deshace en meses. Acá está la página de cada corte con lo que hay que saber antes de pedirlo: a qué textura le sirve, cuántos turnos al año implica y en qué se convierte cuando crece, que es la pregunta que casi nadie hace.

¿Por qué elegir corte es elegir calendario?

Porque adosada a cada corte viene una frecuencia de peluquería que no admite negociación. El pixie te quiere ver cada cuatro o cinco semanas. El carré de línea limpia, cada seis u ocho. El shag te deja tranquila tres o cuatro meses, y un largo con capas se resuelve tres o cuatro veces al año.

De todas las variables, es la que más define cómo vas a verte dentro de un año y la que menos se conversa en el turno. Un corte ambicioso sin el calendario que necesita envejece mal muy rápido, y a los dos meses queda por debajo de una opción más modesta bien mantenida. Esa cuenta se hace antes de la tijera.

¿Qué tanto importa la forma de la cara?

Menos de lo que ocupa en las guías. Antes de llegar al óvalo hay tres cosas que pesan más: qué textura tiene tu pelo, cuánto pelo tenés y en qué punto de tu cara termina el largo. Si esas tres están mal resueltas, ninguna regla de forma de rostro salva el corte.

En Argentina la densidad es la que más manda. La herencia italiana y española dejó una enorme cantidad de cabezas con pelo grueso, abundante y con onda, y ese tipo de pelo se comporta de una forma muy particular: no cae por sí solo, hay que descargarlo desde adentro para que baje.

¿Cómo cambia el pelo a lo largo del año argentino?

El año tiene una forma bastante marcada. Enero y febrero son sol, sal, cloro de pileta y viento en la costa, y el daño de esos dos meses se concentra en las puntas. Marzo es el mes en que todo el mundo vuelve y pide turno al mismo tiempo, así que conviene reservar antes.

El invierno tiene el problema opuesto y menos evidente: afuera hay humedad, pero adentro la estufa y el aire caliente secan el ambiente y cargan el pelo de estática. Y desde junio el gorro aplasta cualquier corte que dependa de volumen en la coronilla, lo cual condiciona más elecciones de las que uno cree.

¿Cómo le pedís el corte a tu peluquera para que no salga otro?

Llevando tres datos, no una foto sola. El primero: en qué punto exacto querés que termine el largo, marcado con la mano sobre tu propio cuerpo. El segundo: si esa marca vale con el pelo mojado o seco, porque en onda y en rulo eso son varios centímetros. El tercero: cuánto peso estás dispuesta a que te saquen.

La foto no sobra, pero sirve para el estilo y no para la medida: el pelo de esa imagen tiene otra densidad, otro peso y otra caída que el tuyo. Una imagen del corte ya puesto sobre tu propia cara elimina esa ambigüedad y ahorra la mitad de la charla.

¿Qué corte pide menos turnos al año?

Los que crecen sin dejar de ser lo que eran: el shag y las capas largas aguantan tres o cuatro meses sin quejarse, y el mariposa y el wolf cut envejecen igual de bien. En la otra punta de la lista están el carré de línea limpia y el pixie, que a las seis semanas ya te están reclamando turno.

Si el mantenimiento es tu criterio principal, esa conversación hay que tenerla antes de elegir estilo y no después. Y conviene hacerla en cantidad de turnos por año, no en pesos: es la unidad que no se desactualiza y la que realmente describe con qué te estás comprometiendo.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé qué corte me queda?

Empezá por la textura, seguí por la densidad y terminá por dónde cae el largo respecto de tu mandíbula. La forma de la cara va última y no primera. Y después mirá el resultado en una imagen: cinco minutos comparando cortes sobre tu propia selfie rinden más que cualquier tabla de óvalos.

¿Cuánto sale un corte de mujer en Buenos Aires?

Entre las pocas listas públicas de CABA que traen fecha, Vipeluquerías publica el corte de mujer en 40.000 pesos con precios vigentes desde el 01/08/2026 y Llongueras en 47.500 en una lista de septiembre de 2026. Son valores de Capital y no se pueden trasladar a Córdoba ni a Rosario.

¿Por qué las peluquerías no publican precios?

Porque en un mercado con esta inflación una lista impresa queda vieja en semanas, y porque muchos servicios dependen del largo y del historial de cada cabeza. Lo habitual es que te coticen por WhatsApp o en el momento. Pedí siempre que la cotización venga con fecha y con vencimiento.

¿Cada cuánto hay que cortarse el pelo?

Lo define el corte, no el pelo. El pixie te devuelve a la silla cada cuatro o cinco semanas; el carré cada seis u ocho; el shag te deja tranquila un trimestre; un largo con capas se despunta tres o cuatro veces al año. Cuando elegís corte estás eligiendo, sin darte cuenta, una frecuencia.

¿Conviene el corte en seco?

Para pelo ondulado y enrulado, sí, porque permite ubicar cada capa donde el rulo va a quedar y no donde el peine lo estira. Para lacio la diferencia es menor y casi todas las peluquerías cortan mojado sin problema. Si tu pelo encoge al secarse, buscá a alguien que corte en seco.

¿Se puede probar un corte sin tocar la tijera?

Sí, y lo más valioso no es encontrar el corte sino descartar rápido los que no van. Con una foto de frente vas a poder eliminar la mitad de la lista en minutos y llegar al turno con dos candidatos concretos. Lo que decida tu peluquera sobre tu pelo real sigue mandando.

Velo en tu cara antes de pedir el turno

Una selfie de frente alcanza para ver más de 100 cortes y cerca de 20 colores puestos sobre tu cara, con tu textura, tu largo y tu luz reales.

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Se empieza gratis y Visio Pro es opcional. Es una vista previa en foto: no hace diagnóstico capilar ni anticipa cómo va a responder tu fibra a un químico. Esa parte se resuelve en el turno, con tu peluquera mirándote el pelo de cerca.