Cambiá de look en la foto antes de cambiarlo en la peluquería

Una foto tuya, quince cortes probados en diez minutos y cero riesgo. Se empieza gratis, en iPhone y Android.

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Cortes de pelo

Cortes de pelo: probalos en tu cara

Colores de pelo

Colores de pelo: mirá el tono en tu cara

¿Qué hace exactamente Visio AI?

Es una app de Vision Labs para iPhone y Android que trabaja sobre una foto tuya. Le das una selfie y te devuelve la misma imagen con otro pelo encima, en calidad fotográfica: más de cien cortes, cerca de veinte colores, y además maquillaje, probador de ropa, retratos tipo estudio y remoción de fondo.

Lo que no es: un filtro, ni un recorte donde encajás la cara dentro de una plantilla ajena. Tu rostro, tu tono de piel y la luz de la foto original quedan donde estaban. Por eso el resultado sirve para decidir algo, cosa que el catálogo colgado en la pared de la peluquería nunca pudo hacer, porque ahí la cara siempre es de otra.

Se puede usar gratis desde el arranque. Visio Pro es una suscripción opcional, pensada para quien necesita generar mucho más volumen o quiere las funciones extra.

¿Por qué mirarlo en una foto y no directamente en el turno?

Porque cuando ya estás en el sillón, con la capa puesta y el pelo lavado, cambiar de idea deja de ser una opción real. La decisión se toma con la tijera al lado, sin poder comparar alternativas y con alguien esperando una respuesta. Ese es el peor contexto posible para elegir.

Y lo que se paga por equivocarse no es plata, es calendario. Un centímetro por mes significa que un corte que no era para vos se queda a vivir el año siguiente entero. Un rubio mal calculado se transforma en una serie de sesiones de corrección que ni siquiera tienen precio de lista, porque nadie las cotiza sin ver primero el desastre.

Sobre una imagen, equivocarse es gratis y se puede repetir todas las veces que quieras. Quince opciones en diez minutos, doce descartadas de entrada y dos o tres guardadas para mostrar. Tu peluquera arranca la charla mirando tu propia cara con el corte puesto, que es un punto de partida bastante mejor que una captura de Instagram.

¿Cuánta plata está en juego en una peluquería argentina?

Menos de la que uno cree que puede averiguar de antemano, porque acá las listas públicas son la excepción. Entre las pocas de CABA que traen fecha, Vipeluquerías publica el corte de mujer en 40.000 pesos con precios vigentes a partir del 01/08/2026, y Llongueras en 47.500 en una lista de septiembre de 2026.

En color hay todavía menos. Una lista publicada en Capital pone el balayage desde 170.000 pesos, vigente desde el 01/08/2026, y esa palabra desde importa: es un piso para el caso más simple, no un promedio. Circulan cifras bastante más altas, por encima de los 200.000, pero en páginas sin fecha, que en un país con esta inflación no sirven como referencia.

Todas esas cifras son de Buenos Aires ciudad y no se pueden trasladar a Córdoba, a Rosario ni al conurbano. Y ninguna incluye el mantenimiento, que es donde se acumula el gasto real: retoques cada cuatro a seis semanas, matices, tratamientos y producto en casa. Por eso conviene presupuestar en cantidad de turnos por año, que es la unidad que no se desactualiza.

¿Qué selfie da los mejores resultados?

De frente, cara despejada, sin anteojos de sol y sin nada cruzando el contorno del rostro. Ponete cerca de una ventana: la luz lateral y difusa de un vidrio le gana por lejos al plafón del techo y al flash, que hunden los ojos y endurecen la mandíbula. Si vas a mirar cortes cortos, atate el pelo antes de sacar la foto.

Después es elegir y esperar unos segundos. Se pueden generar varias versiones del mismo look, ponerlas una al lado de la otra y guardar solamente las que sobrevivan a esa comparación. Dos o tres imágenes tuyas en el teléfono le dicen a tu peluquera muchísimo más que la foto de una desconocida con otra densidad y otro largo.

Si el resultado sale raro, casi siempre es la foto: cara muy de perfil, poca luz, pelo tapando la frente o filtros de otra app aplicados encima. Sacála de nuevo en condiciones limpias y el cambio se nota enseguida.

¿Qué más podés hacer además del pelo?

Está el probador de ropa, que aplica la misma lógica a otra compra a ciegas: ver la prenda puesta sobre tu propia figura antes de pagarla, en vez de comprarla, esperar el envío y arrancar un cambio.

Están los retratos tipo estudio, que salen de una selfie común y sirven para el currículum, para LinkedIn o para la ficha de equipo de una empresa sin pagar una sesión de fotos. Y están los filtros artísticos, que convierten tus fotos en otros estilos visuales y son para jugar, no para decidir nada.

Un límite que conviene decir con todas las letras: esto genera imágenes, no predicciones. Ninguna vista previa sabe cuánto va a resistir tu fibra en una decoloración ni cómo va a reaccionar a un alisado. Para eso hace falta que alguien te toque el pelo y te pregunte todo lo que te hiciste antes.

Velo en tu cara antes de pedir el turno

Una selfie de frente alcanza para ver más de 100 cortes y cerca de 20 colores puestos sobre tu cara, con tu textura, tu largo y tu luz reales.

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Se empieza gratis y Visio Pro es opcional. Es una vista previa en foto: no hace diagnóstico capilar ni anticipa cómo va a responder tu fibra a un químico. Esa parte se resuelve en el turno, con tu peluquera mirándote el pelo de cerca.